Elegancia

La elegancia tiene menos que ver con lo que tengo puesto, que con autenticidad. Es la gracia y la sencillez que la divinidad interior emite cuando se le permite expresarse.
La elegancia no depende de la riqueza y la fortuna de una persona, depende de la abundancia que posea como ser.
Si, la elegancia es chic.
Exhibir posesiones suntuosas hablan del éxito material, exhibir la condición humana  habla de lo más chic del ser.
Aceptar con alegría el presente y saber que forma parte del futuro que he decidido, fundamenta una actitud de señorío que comporta al ser elegante.
Cuando se tiene poder financiero le es fácil a la mayoría apreciar elegancia. Cuando no se tiene acceso a lo costoso solo la sensibilidad aprecia a la elegancia.
La elegancia tiene que ver con discreción, con equilibrio, con donaire y con soltura.
En la elegancia importa cómo combinas piezas de vestuario. También importa cómo combina tu sonrisa con la luz de tus ojos.
Hay personas elegantes y hay personas miserables. Las primeras saben combinar lo ético con lo estético para manifestar creaciones, las segundas solo buscan sobrevivir y para ello usan disfraces.
Hay que ser elegante para saber comprar, no al revés.
La elegancia es lo natural en el universo, el ser la recupera cuando se desviste de pretensiones ajenas.

JIL