El Dueño

Antes creía que no había dueño
Hubo quienes me mostraron con fuerza
que el dueño era otro.

Yo viví  buscando las señales y los deseos de aquel dueño
que me ayudaran a tener el sentido y el norte en mi vida.
¡Que soledad, silencio  estéril y angustia!
pensar que eres amado y saberte solo al mismo tiempo.

En mi soledad  y por casualidad como dice el ignorante
refiriéndose a cosa que no existe,
un día tropecé y durante mi caída
una chispa apareció desde un lugar inesperado.
Pues para mí allí no había yesca ni lumbre…
ni posibilidad alguna de luz ninguna.

Como no tenía más y en cambio estaba obligado,
miré observador y vi maravillado que el pequeño resplandor
repetía ante mí y como no tenía donde ir
intenté acercarme lo más posible, pues el frío
de mi interior era intenso sufrimiento
mas allá del que mi cuerpo partido y lacerado
me imponía noche y día.

Con el tiempo como dice el ignorante
refiriéndose a cosa que no existe,
y mientras observaba el fenómeno interior
percibí sutil mensaje que parecía emanar desde él.
Pero no era posible para mí interpretar
aquel mensaje recurrente.

Así que decidí permanecer con él
pues era mi refugio y lo único que, sin saber por qué
tenía algún significado para mí.
Poco a poco comencé a ver que la chispa al tiempo que crecía
mientras yo observaba, cobraba difuminada forma.

Ahora esa forma definida y clara emisora de luz
habita en mí pues ya  sé que es mi verdadera esencia
que le da a cada día mío, sentido y norte.
Ha Llegado el Dueño.

Y te veo a mi lado y es fascinante pues
observo una chispa en ti, que a veces te molesta
interrumpiendo tu parloteo, sin saber de tu inmensidad.
En mi saco siempre llevo yesca pues sé que en algún momento
mirarás por ella, y yo estaré allí con mi mano extendida.

JIL