El buen humor

Si no estoy de buen humor no puedo ser optimista.

No importa cuan justificada esta mi emocionalidad; cuando mi confianza no es suficiente para superar mi animosidad, entonces mi paz se nubla, mi sentido del equilibrio pierde sustentación y rápidamente me encuentro dominado por la diatriba mental.

El buen humor es indicador que mi observador interior ha mostrado propuestas que en mi mente he aceptado.  Entonces surge la paz, el equilibrio, la confianza y el permiso para que el Universo se exprese con abundancia en y a través de mi.

El buen humor no es inconsciencia sino sabiduría. Surge de la autenticidad de mi espíritu.

El buen humor siempre es oportuno pues es generoso, considerado, respetuoso y pertinente para con los demás. No es un chiste a costa de otros sino una observación imaginativa de la situación, que contiene una chispa de sabiduría.

El buen humor es un elemento comunicacional perfecto para compartir lo mejor que poseo desde un mismo plano reconocido por todos.

El buen humor, así entendido, es un producto espiritual y es tan necesario para vivir como el aderezo para comer.

JIL